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Acueducto de Segovia, todo lo que necesitas saber

Acueducto de Segovia, todo lo que necesitas saber

Pocos monumentos son tan reconocibles y están tan ligados a una ciudad como el Acueducto de Segovia. Una obra de ingeniería única que atrae cada año a miles de visitantes, dispuestos a maravillarse con su resistencia, a descubrir sus secretos y a dejarse guiar a través de una historia que ha atravesado los siglos para llegar hasta nosotros.

Ahora nos adentraremos con más tranquilidad por su historia y las circunstancias de su larga vida, pero por el momento nos podemos detener en algunos datos que nos dejan sin palabras.

El Acueducto de Segovia fue construido para llevar el agua hasta la capital romana las aguas desde el manantial de la Fuenfría, situado a casi 17 kilómetros de la ciudad. En su destreza de ingenieros, los romanos lo elevaron hasta los 28 metros para desafiar a la naturaleza. Un prodigio que merece una visitar más tranquila.

Historia del Acueducto de Segovia

Aunque los historiadores no han fichado exactamente el momento en el que se erigió el Acueducto de Segovia, casi toso señalan al siglo II, en el final del gobierno de Trajano o el comienzo de Adriano, ambos emperadores hispanos. Si lo recorremos desde el principio, podremos contar hasta 167 arcos de piedra granítica, que se extrajeron de la Sierra del Guadarrama. Creados por sillares unidos son argamasa, ensamblados mediante el equilibrio de fuerzas. Este es uno de los datos más increíbles de este monumento.

Y es que lo más maravilloso del Acueducto de Segovia es que aúna utilidad y belleza para convertirse en una de las mejores obras de ingeniería civil que se pueden encontrar en Europa.

Desde que se levantara, solo ha sufrido daños durante el año 1072, cuando Al-Mamún atacó Segovia desde Toledo. Esos daños se arreglaron durante el siglo XV y desde entonces, el Acueducto de Segovia desafía al tiempo.

Acueducto romano

Como hemos dicho ya, el Acueducto de Segovia es una creación romana. Durante la romanización de los pueblos que conquistaban, los romanos creaban grandes ciudades que salpicaban de prodigios de ingeniería y arquitectura. De esta forma, la asimilación cultural bajo el poder político de Roma se hacía mucho más sencilla.

De esta forma, la creación de acueductos, templos, termas y grandes construcciones, eran elementos de utilidad, pero también políticos. Y desde ese punto de vista hay que analizar y visualizar el Acueducto de Segovia.

Además, aunque la postal que tenemos en la cabeza es el Acueducto de Segovia a su paso por la plaza del Azoguejo, el Acueducto tiene muchos más tramos que merece la pena visitar. Lugares como San Antonio El Real, donde presenta su máxima altura y los arcos, a lo largo de una serie de 43, se hallan dispuestos en dos órdenes. Pueden observarse las dos hornacinas, una de ellas ocupada por una imagen de la Virgen y las huellas de las inscripciones con letras de bronce de las cartelas, cuya lectura no ha sido descifrada totalmente.

Si estás interesado en disfrutar de cada uno de los tramos del Acueducto de Segovia, tienes toda la información en la web de turismo de Segovia que te indicamos más abajo.

Sólo durante el ataque contra Segovia dirigido en 1072 por el musulmán Al-Mamún de Toledo sufrieron deterioro 36 arcos; los daños fueron restaurados en el siglo XV por Fray Juan de Escobedo, monje del Parral. Desde antiguo, existen dos hornacinas que probablemente protegían a dioses paganos, sustituidas en tiempo de los Reyes Católicos por las imágenes de San Sebastián y de la Virgen. Bajo las hornacinas existió una leyenda en letras de bronce, relativas a la fundación del puente, de la que hoy sólo queda el rastro de la inscripción.

Leyenda del Acueducto de Segovia

Y seguro que has escuchado hablar de la leyenda del Acueducto, esa por la que se instaló un diablillo en la calle San Juan. Esta historia ligada a la tradición oral de Segovia sitúa la construcción de esta obra de ingeniería en manos del diablo en vez de los romanos. Dicen que una aguadora, cansada de subir y bajar el agua por las empinadas calles de la ciudad, decidió ofrecerle su alma al diablo si este conseguía acabar con su dura tarea diaria.

El diablo se puso manos a la obra y prometió construir el acueducto en tan solo una noche para quedarse con el alma de la joven. Y del infierno salieron cientos de diablillos para crear el Acueducto. Mientras, la aguadora rezaba para evitar quedar encadenada al diablo.

Tanto rezó, que las plegarias tuvieron efecto. Cuando el gallo cantó, aún quedaba una piedra por colocar. Y desde entonces, se cuenta en Segovia que los agujeros de las piedras son un recuerdo de las pezuñas del diablo, que se fue enfadado.

Visita guiada

Si con todas estas historias que te hemos contado, tienes ganas de visitar el Acueducto, tienes que saber que puedes hacerlo con una visita guiada. Tienes toda la información en la web de turismo de Segovia.

Y si quieres completar tu visita con una ruta por los pueblos más bonitos de Segovia, tenemos toda la información en nuestro blog.

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